Sabemos que hay muchas historias
Acogimiento Familiar
Entendemos qué Dulce Semillita no es la primera organización a lanzarse en estos trabajos difíciles. Cada vez que hablamos acerca de nuestros sueños escuchamos de las experiencias de otras personas, y aveces estas historias tienen lagrimas. Lo que sí buscamos hacer es traer más luz y esperanza tanto a las familias que abren su casa y corazón como a los niños que nos necesitan. Contamos con el apoyo del Instituto de Desarrollo Infantil Karyn Purvis de la Universidad Christiana de Texas.
Creemos que cada niño y niña tienen el derecho de vivir en una familia segura e afectuosa. De los cientos de niños, niñas y adolescentes en cuidado alternativo en Paraguay, tan solo 5% se encuentran en familias acogedoras. La meta principal en nuestro trabajo con familias de acogimiento es minimizar su trauma. Con ese fin, nuestro equipo legal busca impulsar el caso para que se pueda solucionar dentro de seis meses. Nuestro equipo técnico le brinda a la familia acogedora herramientas concretas que le pueda ayudar antes, durante y aun después de la estadía del niño en su familia. Si cuidamos a nuestras familias, sabemos que nuestras familias cuidarán a nuestros niños.
Buscando una familia para el niño
Apoyo a familias adoptivas
Entendemos que el proceso de adopción en nuestro país es largo. Entendemos qué hay requisitos que quizás a algunos parezcan muchos. Reconocemos que existen desafíos únicos para familias adoptivas antes, durante y después del proceso. Nosotros queremos caminar con estas familias y facilitar capacitación y consejo o simplemente un hombro donde llorar y orar. La adopción es hermoso, importante y algo sumamente Bíblico. Aun que hay algunos que consideran que la adopción es solo “de segunda” o solo para aquellos que no pueden concebir, estamos convencidos de que traer a un niño a su familia mediante la adopción es el llamado de toda la iglesia. Es un reflejo terrenal de una realidad espiritual.
Ningún cristiano es hijo de Dios desde su nacimiento. La Biblia nos enseña que tuvimos que ser adoptados en la familia de Dios por un proceso legal. Cristo pagó el precio. Nuestro Padre nos tiene paciencia. Y no hay forma alguna en que seamos rechazados aunque fallamos como hijos. ¡Que hermosa realidad y cuan grande el desafío!

Vamos juntos
Mentoreo de jóvenes egresando de instituciones
Cada año en Paraguay, decenas de adolescentes y jóvenes abandonan los hogares de abrigo (“orfanatos”) para enfrentarle al mundo solos. Desafortunadamente, muchos de ellos vuelven a caer en el ciclo de errores de sus progenitores, pero con el apoyo de un mentor, quien esté con ellos tanto en sus tropiezos como en sus éxitos, puede marcar la diferencia.
Dulce Semillita capta, capacita y acompaña a adultos solteros y familias a ser su mentor, a discipularlos. Conectamos estas familias con un joven o adolescente quien esta creciendo en uno de los hogares para que lo visiten por lo menos una vez al mes. Así el joven empieza a desarrollar una relación de confianza con la familia y puede ver con sus propios ojo como es una familia cristiana.
¿Cómo podemos esperar que ellos sean personas de bien, maridos y esposas de bien, y madres y padres buenos si no hay un ejemplo visible? Si vos no caminas con ellos, ¿quién lo hará?